Gigante de Piedra 2017

Gigante de Piedra 2017

Muy buenas amigos, esta fiesta empieza un viernes con 450km de distancia (aprox) que separan Vielha de Alcora… podría parecer mucho pero para los que vivimos aquí arriba, poder seguir la máxima de Fran Tejada- que una carrera dure más horas de las que te pasas conduciendo para llegar a la misma- no creáis que es tan fácil! Ponemos rumbo al destino marcado, bajando por una ruta totalmente nueva que según Carlos Bernad es la opción más rápida para llegar a su tierra, y la verdad es que no nos cruzamos con camiones y aun yendo por carreteras secundarias el trayecto pasa con relativa rapidez, hasta llegar a pocos metros de la meta, ahí nos encontramos con los compañeros y subo a ver la salida y el ambiente de meta.

Desde la parte baja del pueblo ya se oye el ruido típico de carrera, voy subiendo un tramo de escalera y llego al parque de bicis, sabía que aquí existía esta opción pero me sorprendre ver tal cantidad de bicis juntas, cuanto dinero hay invertido en este trozo de parque… Sigo avanzando y veo a Manolo Mallol agarrado al teléfono, como sé que estos días no vamos a poder hablar porque irá liado a tope, me acerco, cruzamos la mirada, sonrisa, nos damos la mano y le dejo seguir con su papel, hoy no hay que ocuparle que suficiente tiempo le va a faltar, como para que se lo robe yo.

Sigo avanzando por un pueblo en el que no he estado en mi vida, pero me encuentro a Angel Monzonis, otro de los corredores que nos visitaron el año pasado y que este 2017 va a repetir. Como no podía ser de otra manera, entablamos conversación y tras unos minutos le dejo para llegar al punto dónde entregan dorsales, cojo todo lo necesario y vuelvo a bajar a la furgo para proceder a cenar.

Como soy bastante metódico con las horas de sueño debo empezar a hacer la cena, hablar un rato tranquilamente con los amigos pero no descuidar el momento de dormir, 10.30 ya estamos en el sobre para poder asegurar 7h de descanso – que no de dormir, ya que en días así lo de dormir no se cumple -.

7h después, a las 4.30am suena el despertador y nos ponemos en marcha, desayunamos con calma, nos vestimos y nos acercamos a la meta, donde nos esperan un sinfín de ciclistas, una marea de colores en plena noche que llega hasta el arco de salida, situado unos 150m más adelante.

Son momentos de tranquilidad, la carrera es demasiado larga como para ponerse nervioso aquí y por si quedara alguna duda, la organización nos regala un pequeño castillo de fuegos previo a la salida que ameniza la espera.

Pasados unos minutos se da el pistoletazo de salida y empezamos a rodar conjuntamente por el pueblo, pasando a una pista asfaltada donde gracias a la información que me ha dado Carlos Romero intento adelantar posiciones, consciente que en breve llegará un sendero de los que taponan la carrera, y cuanto más adelante esté mucho mejor!

Dicho y hecho, 4kms y tapón al canto, no dura mucho pero ya se empiezan a oír las primeras quejas, que si aquí este sendero no debería estar, que si joder ya se me ha escapado Tinker…

Entramos en el sendero y todo sigue con su normalidad, falso llano y posterior bajada, una subida que hay que bajarse de la bici, en definitiva, lo que toca para una carrera de este tipo, te encuentras pequeños tapones creados por la pendiente que hace que uno de los bikers baje de la bici y obligue a los demás a hacerlo también y en ese momento te fijas en la bici de quién llevas delante y… “voilà” un bidón de ERA RODA! Acto seguido le dices – este bidón me suena- él no se entera de quien eres y te dice, si es de una ruta que hicimos con unos amigos en Pirineos! Ya tenemos tema de conversación para un ratito.

Empezamos a hablar de la ruta, del grupo con el que iba y rápidamente me acuerdo de ellos, son de Valencia, estuvieron en agosto del 2016, fue una CLASSIC pero como no sale la joya de la corona, tras unos intentos de decir bien el nombre consigue acordarse de la bajada que más feliz le hizo, no podía ser otra que la de ENDUROMIES!

Durante unos minutos rodamos haciendo la goma hasta que llega una subida pronunciada y poco a poco se va quedando algo más atrás. Yo sigo mi marcha con un ritmo alegre pero dentro de las pulsaciones que hay que llevar en una ultra de estas dimensiones, no hay que darle demasiada zapatilla o luego lo pasarás mal.

Sin mayor dificultad corono este pequeño puerto y empezamos a bajar hasta llegar al primer avituallamiento, donde toca comer un sandwich de nutella, rellenar el bidón y seguir la marcha de forma rápida, ya habrá momentos de perder tiempo.

Enlazamos con un senderito que nos lleva al lado de la carretera, la organización con muy buen criterio nos corta el paso hacia el asfalto con una cinta que imposibilita que muchos tengan la tentación de seguir por carretera cosa que obviamente sería mucho más fácil… y por si quedaba alguna duda que esta carrera iba a ser diferente a las demás, en ese momento entra en juego un actor secundario de lujo, llega la lluvia!

Gotas y más gotas nos caen encima y decido para a ponerme el protector, la gente tira pero consciente de la longitud de la prueba prefiero ponérmelo y perder 20 segundos que no ir mojado de arriba a abajo. Casualidades de la vida entonces gracias a esta parada nos juntamos con 2 ciclistas de la zona de Lleida, uno de ellos lo he visto antes de la salida que saludaba a mi amigo Joel Bernades, es del Team Blue Motors y empezamos a pedalear juntos.

Al cabo de poco rato, su amigo habla del tiempo – ya ha dejado de llover- y así como quien no quiere la cosa me suelta un – ¿en era roda no hará este tiempo no?- alarma, pregunta sobre nuestra NONSTOP! Entro en juego y le digo que esperemos tener suerte este año, que es una “putada” que la gente se pierda las vistas que tenemos y como no, ya volvemos a tener tema de conversación para un buen rato, resulta que ambos están apuntados desde ya hace meses, lo cual me hace feliz porque veo que en escasas 2h ya me he encontrado con varia gente que nos conoce, algo estaremos haciendo bien!

Con este par vamos avanzando tranquilamente, entramos en un tramo de camino estrecho donde queda claramente definido que deberemos pasar a la vuelta, y es entonces cuando vuelve a aparecer otra vez la lluvia… tápate otra vez y a seguir!

Pasamos el segundo avituallamiento, toca repostar un poco y seguir avanzando que según me han indicado ahora viene un farolillo rojo! La marcha es buena, voy muy seguro de lo que hago, sin aumentar pulsaciones pero a un buen ritmo y los kilómetros pasan rápido, tanto que en un abrir y cerrar de ojos me encuentro en Xodos, un pueblo sorprendente al que llegamos por una rampa interesante en la que no puedes bajar de la bici porque tienes a toda la grada animándote! Este es un detalle muy importante de esta carrera, en ningún momento te sientes solo, siempre encuentras un niño que te anima, una grupeta que en su “maset” está pasando el sábado pero que no dudan en formar parte de la carrera y darte ese alirón que te pone las pilas.

Xodos… voy subiendo sus calles empinadas, me encuentro bares y pienso – dónde estará el avituallamiento!!!- salgo del pueblo y al cabo de unos 200m empiezo a ver una carpa de TREK, giro a la derecha y directo a comer. Me sorprende que haya unos dulces de crema con una cobertura de diferentes colores, pruebo uno y… ya sé de que me voy a hartar en este avituallamiento! Al final son 5 bollos de estos que llenan mis depósitos y me permiten salir de aquí con la tranquilidad de poder aguantar unos cuántos kilómetros en óptimas condiciones.

Ya hemos pasado el km60 y toca otra gran subida, la hago sin mayor dificultad, bajo hasta el siguiente avituallamiento pero ahí llega el primer error del día, no sé si no está en el km que debería estar o me confundo yo, pero me lo paso sin rellenar el bidón -ERROR- y empiezo a subir hacia Puertomingalvo, estaba avisado por Carlos Bernad y Carlos Romero, farolillo rojo, puerto largo y tedioso que me lleva un buen rato pero que me regala unas grandes vistas de un territorio que no conocía y que me está sorprendiendo gratamente.

Como esto de las subidas largas lo llevo bien, corono sin mayor problema, eso sí, teniendo que gestionar muy bien el agua porque la cagué al no rellenar el bidón… pero qué le haremos ahora toca sobreponerse y lo hago sin mayor historia.

Enlazo con la bajada, por pista podemos hacerla sin mayor problema y de forma muy rápida hasta que al fondo aparece un pueblo, el gráfico marca bajada pero el pueblo se encuentra a la misma altura, algo no me cuadra… pero ya veo lo que pasa, rompemos a derecha y nos metemos en un senderito que hace que perdamos altura, para luego volver a ganarla – es entonces cuando me acuerdo de Manolo Mallol… y pienso, en ERA RODA NON STOP muchos deben acordarse de mi familia – llegamos al pie del pueblo y una senda romana nos permite subir con mucho esfuerzo, pero sé que al final habrá un buen plato de pasta.

Llego al avituallamiento y como no a comer se ha dicho, y a rellenar el bidón! Este es el avituallamiento en el que más tiempo pierdo, 2 platos de pasta tienen la culpa.

Procedemos con la marcha y al cabo de pocos kilómetros otro puerto interesante posa delante mío, lo voy subiendo tranquilamente, sé que gran parte del trabajo ya está hecha y toca bajar un poco pulsaciones para poder guardar para el final. Este puerto vuelve a ser largo y lleva un buen rato, tanto que la lluvia vuelve a aparecer, y vuelve a sacar el protector… 5 minutos de diluvio y vuélvelo a guardar, siguiendo la tónica de la jornada.

Coronamos y allí nos ofrecen horchata, la gente dice, no no y vamos siguiendo nuestro camino, un tramo del que sinceramente aunque vaya perfectamente no tengo mucho recuerdo ahora mismo… hasta que llegamos a Ludiente.

Allí cometo el segundo error del día, relleno el bidón pero no como nada, no tengo la sensación de necesitarlo pero parezco novato en este mundo… empiezo una subida larga y tendida por pista de cemento, la hago bien hasta que de golpe mi estómago a hacer de las suyas, dolor y de golpe me quedo sin nada, no puedo seguir pedaleando y la pendiente es muy pronunciada. Toca bajar de la bici y arrastrarla, a medida que voy subiendo sé que voy a pringar de lo lindo, nos encontramos en el km161 y la experiencia que tengo es que cuando me ha pasado esto, me toca poner el modo “autómata” y llegar cadáver a la meta.

Dicho y hecho, empiezo a arrastrarme como nunca, los kilómetros no pasan y los corredores me adelantan, algo que no me preocupa lo más mínimo, ahora mi carrera es otra, se trata de llegar a meta y conseguir el “pedrolo” lo demás es secundario.

Por suerte el recorrido me da respiros y puedo avanzar durante gran parte de los kilómetros sin tener que pedalear, dejándome llevar por la mínima pendiente negativa del terreno, pero a la que llega una subida, no puedo con mi alma… Son momentos de sufrimiento y fatiga extrema, que se ven agravados por una rampa mortal que entiendo que será el KM vertical que me indicó Carlos Romero. Ahí vamos todos andando, pasa una pick up de la organización que ya he visto en muchos tramos de carrera, pero pienso… – qué te juegas a que este tramos que nos graba ahora, va y lo ponen en el vídeo – mientras sigo andando como puedo.

Nadie dice nada, tenemos suficiente trabajo en arrastrar nuestras bicis, hasta que de golpe un chico habla con su compañero y le dice – ¡joder y a las 10h tienes que ir a trabajar eh?- alucino, este tío acabará la carrera, se duchará, cenará y a currar toda la noche, la verdad es que estamos locos…

Esto rompe el hielo entre todos los que andamos juntos en ese momento, y uno de ellos me dice que quería venir a hacer ERA RODA NON STOP, pero que este año no puede. Una pequeña alegría en un momento muy “down” ver que la gente se fija en tu ropa y rápidamente asocian!

Con mucho esfuerzo llegamos arriba de la famosa subida y como todo lo que sube… luego baja! Me da un respiro y me permite gestionar mis fuerzas dejándome caer.

De aquí al final todo es así, voy sin fuerzas y todas las subidas con la luz de emergencias puesta – y el piñón grande- pero como el recorrido tiene forma descendente, me ayuda a poder seguir en carrera hasta que finalmente paso meta, momento en el que parte del sufrimiento desaparece (ya podía haberlo hecho antes!!) y empiezo a encontrarme con amigos, primero es Ionut Olaru que ya me dijo que estaría en meta, hablamos un ratito de la Gigante, de Era Roda hasta que lleva Carlos Romero, en ese momento estoy abrumado, miro a dos lados e intento entablar una conversación con los dos (me parecería de mal gusto girarle la espalda a alguno de ellos).

Es un verdadero lujo llegar a meta y encontrarte con gente así, que se preocupan, que quieren saber qué te ha parecido su terreno, que te animan por el tiempo que has hecho en tu primera Gigante y para acabar de redondear el paste aparece Ruben Sebastiá, nos abrazamos y pienso que él junto con Pascal Cheza fueron el embrión de la relación especial que se ha creado entre ERA RODA y los ciclistas de la zona de Castellón! Y con esto, con conversaciones amenas, finiquito mi Gigante de Piedra, una carrera que me ha parecido muy muy bonita, con una afición impresionante, dura pero en su justa medida, en la que si no me hubiera dejado llevar en dos puntos concretos hubiera podido disfrutar de absolutamente todos sus kilómetros, pero esto ya es otro negocio, toca aprender, que esto sigue!

 

Muchas gracias a todos los que habéis estado ahí, desde la familia, la organización y los amigos que nos hemos ido encontrando estos días, nos vemos pronto en ERA RODA NON STOP, dónde espero devolveros todas las alegrías que me habéis dado estos días!

 

Hasta pronto!

 

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